jueves, 29 de junio de 2017

Sin título 8






Se dijo: este es el vacío augurando la aspereza del último ojal del diluvio oculto entre los oleos presurosos de la insidia, desde el desafecto nos verán hablantes con la lengua astillada en los paralelos de herido fuego. Se dijo: de improviso se iluminará una pregunta inacabable que vista desde la mitad estática del personaje nos oirá vocear un corazón descubierto en tanto desuso, desde ahí, el poderío de la perspectiva delatará las figuras con su trizado arenal de tiempo hacia un espectáculo sometido en contorsión. Su forma mineral, aterida o rechazada cruzará los vientos boca arriba, huiremos de nosotros mismos cuando el ojo mortuorio sea la silaba o el modo único de burlarme en la puerta del remezón de la tierra. Cualquier golpe podrá levantar el asma de los nombres, la premura de nuestras grafías etéreas será la mentira musical a la arboleda imprecación hacia los otros. Entre el margen de la niebla y existencia solo arco y descripción de signos en la memoria.


Ø


Entraremos de frente, descubiertos, desafiando el tenue alarido de la fiera desconfigurada en el túnel de la garganta, con cristales resbalando en el sagrado manto de su azufre, cuyo opaco reflejo se apoderará de las llagas nacientes de las aguas o en la indiferencia de todo lo que se ha escrito, porque entre el organismo y la palabra uno se conjurará el sonido de un desbordamiento de cálculos como un temblor de alas en una década espesa y abrasante.

El rayo rompiente estará flagelante encima de lo vivo, descifrarnos en el impulso de la sangre será gozar sobre las flores confusamente abiertas en este mismo capital que no se devuelve a la profesión del alfabeto.

Roberto Novoa Olvera



Ver el post completo »

martes, 13 de junio de 2017

Ruta 460.5 (PM2)






Nos quema tanto el filo de la madrugada cuando arrecio la costumbre de verte tantas veces aromando en mieles la indispensable tilde del patriota. Como una conjetura constelada de enramados cristalinos, adoptamos la postura de agravar el sonido del fonema y gozar con la espuma del acantilado pregonando las vigías necesarias. Hoy y no mañana quiero desgranar la vertiente de tus cabellos leves en un rincón exacto de ceremonia y desvarío. Hoy y no mañana quiero aprender a levantar la tierra con las manos, amputarme el declive de los pies tras amansar sobre las nieves alpinas el pálpito en su ruedo poderío de llamarte Helena.

Ver el post completo »

sábado, 27 de mayo de 2017

Ruta 460.5 (PM)




De improviso embelesaste tus pequeños trazos invasores en la presencia de la balcánica piedra. Para atarme a tus muros tuve que ser como un débil cristal apoyado en el eje de la tierra o tramitar pálidas creaciones en algún sitio de mi locura propiedad. Cualquier cosa puede suceder cuando tengo cielo en mis mejillas y aprendo a emparejarme en la frescura de tus silabas de amazona. Me reclino abrazándote en la mitad de tus islas descampadas, mientras tiembla mi delirio de tabaco y aguardiente en la cumbre de un gran beso memorial.    
                                                                
Allá te esperaba cayendo con innumerables enredaderas bordadas en las alas del dintel.   
Allá te esperaba traicionándome los ojos duraderos, como un día que se rompe ante la centelleante brisa nupcial de la página. Como quien amerita la herencia de la palabra, que aprende a desgarrar el comprobado horizonte de la química. Cruje la penúltima ansiedad de un café peligroso en el mayo de tu habitación; la auténtica bisagra hurgadora en la querencia de los descalzos ritmos.

No fue mi culpa haberte dividido en cien estrellas sonrosadas los oleajes de tus distintos rostros. No fue mi culpa haber manoseado la sibilina carnicería de tus maderámenes quejidos o haber desprendido del edénico licor un albur en clima de precipitaciones e hilvanar con ellos los colores de la pólvora entre las batallas de las sábanas. 

Desearía que me expliques con tu francés biográfico como volver hacia el pezón agitado de vuestro universo.

Desearía con el borde del poema ser lo que tú proyectas transparente sobre el pecho de todo lo que tocas.


Roberto Novoa Olvera



Fotografía bajo autorización de Patricia Merizalde (Quito-Ecuador).

Poeta y escritora, activista cultural

Autora de Obras de poesía y narrativa, coreógrafa y ballerina.

Ver el post completo »

La poesía (


La poesía: ineludible inquietud donde se inscribe el nombre de las doctrinas bajo la sospecha de un silencio. Un puñado de imposibles aplanándonos el parlamento de los rostros mientras una serpiente cae del telón atenuando el sol con la sombra de nuestra inexorable palidez. El brazo de la poesía blande su espada invisible, los cabellos negros patalean como una zarpa en fuego para revelarnos en medio del trauma que debajo de la arquitectura de esta roca solo existe la ceniza, la fugacidad del tallado distanciamiento en una dimensión casi inútil, todos los dedos tocando el corazón de lo que una vez amaste.

Pero se escribe, con toda esa brutalidad que honra esa parte perdida en un lenguaje antiguo, porque esta la única forma en oficio en que los verbos sucumben cuando las hojas se voltean en el tronco de la flor. Todas esas voces internas e incesantes se procesan cuando se eleva la memoria hacia el resquebrajamiento de las descosidas manos y se conmueven cuando han comprendido que te has equivocado al querer separar la tiniebla con la osadía de ser un hombre o pensaste que la escritura crearía un paraíso para los dioses enfermos.


Así nos brilla la celebración obsoleta del lenguaje. Cesa el viento irreverente tras la intromisión de una palabra revelada en medio del mar. 

Roberto Novoa Olvera

Ver el post completo »

Sin título 7 (...)



Este es mi nombre, la violencia corpórea útil de una letra anillándose en la dentellada de la incógnita. Su Linaje es la impostura de los dedos marcando las octavas siniestras de la estrella. Esto es lo que mi madre me dejó de herencia tras haber tallado en la piedra del mundo el perfecto salvajismo colgado de los sueños. Nunca estuvimos seguros de hablar desde la arcaica tentación del acto.

Las hojas que toqué desde la matriz del alma ya no se avergüenzan en decir que no tienen más fe en la geometría de los perfiles. Tanto tiempo ha pasado que la osadía de la desilusión trata de sobrevivir como un viejo fantasma vestido de pálpito. Sabes que el infinito es una estación de manías satinadas, que el otoño argumental del espectro superior se aturde feroz cuando el ojo del reptil intenta amar mujeres muertas.

Madre: desearía recordarte como la ola batiendo los ceros de nieve en un pez sacrificado. Desearía ser sacramentalmente como tú: el salto doloroso arrojado al arrullo impío de un ejército franquista, recordarte como la lluvia de los pueblos trapecistas que guardabas en el pecho tras un espanto en movimiento o el decálogo de hormigas que quisieron ser alas sobre la plural mordedura e ilusión de los mortales.

Mientras me besa el costumbrismo de tus pueblos deja que mi imbecilidad presienta unos pies buscando horizonte en la longitud de las últimas eyaculaciones de la sombra…



Roberto Novoa Olvera





Ver el post completo »

lunes, 24 de abril de 2017

Sin título 6 (...)






El miedo también puede plegar sus alas insospechadas sobre el aroma alargado de los viejos lirios de la pradera. Ante todo había que volverse humano o volverse repetible en la urgencia del segundo para dejar un surco de pecados sobre el interior de todos nuestros oficios. Quise erosionar las escamas en la furia de la canción, lamiendo los fetiches de un dios que nos dispara el espacio en el revés de un naipe juzgado. El cuerpo hablante queda como ofrenda inadvertida, la bifurcación en la aventura de los desprendimientos.

Brilla lo prohibido en los registros de la nieve, se hunden los firmamentos galácticos sobre la mitad más inverosímil de nuestros cabellos de oro, entonces, el poema comprende con su memoria los lienzos de su viejo adagio: eres la semental biselada de un insecto escalando el occidente de un rojo violento. Eres la angustia en la planicie de la cuarteada deshonra del proverbio, la única resonancia del fuego tras el descenso dominante del humano recuerdo.

La palabra es una basílica madre empeñando una voz fosforescente en bandadas flechas y que no tarda en volverse escarcha de lo posible; el alba de su mano izquierda está fermentada en otras formas grotescas de espejismos.

Quien contempla el sur agitado de los riesgos recordará que no hay más amor después del temblor jeroglífico del ave inversa. Que el espesor de todas las muertes puede ocultarse prematura en la dimensión de la hierba. Que la alucinación de las vértebras serán el alimento o la textura para un ensayo de locos.

Lo que se llama corazón aquí es un puente para la tenue prolongación de la lluvia, la deslealtad de mi mano rindiéndole tributo a un último suspiro o al vacío de todo lo que amo…





Roberto Novoa O

Ver el post completo »
 

MyFreeCopyright.com registrado y protegido MyFreeCopyright.com registrado y protegido
| IBSN LEGAL CODES: IBSN: 14-12-1984-00 | IBSN: 14-12-1984-01 |
| MCN LEGAL CODES: WNN3U-GRJND-UTCUR | BQP62-M2NEW-28CND |
| LAMENTO EXISTECIAL ™ © ® 2009 - 2011 | LICENCIA CREATIVE COMMONS 3.0 | TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS |